Mis miedos

Este post forma parte del desafía blogger de 30 días.

Hola un día más y bienvenidos al blog. Hoy toca hablar de un tema un poquillo peliagudo, mis miedos. De pequeña no fui excesivamente miedosa, pero con el tiempo he empezado a temerle a algunas cosas, muchas a causa de malas experiencias.


Lo primero a lo que le cogí miedo fue a las arañas, no sé si considerarlo fobia porque yo puedo ver una araña a través de un cristal por ejemplo, pero no me la pongas delante y mucho menos que me toque, porque me entra un subidón por dentro que estampo a la araña contra la pared.

Recuerdo una vez que me noté que me subía algo por la pierna y rascándome la cogí con los dedos, me dió tanto miedo que la aplasté entre índice y pulgar y no podía ni soltarla de la fuerza que estaba haciendo. Me podéis imaginar con el brazo extendido lo máximo posible para alejarlo de mí, con los dedos aplastando una araña diminuta (casi unicelular) y gritando y llorando que alguien me la quitara. Un drama.

De hecho, este verano, mucho antes de empezar el verano, por mayo o así que ya hace calor, de repente me fui a dormir, serían las 2 de la mañana y solo estaba despierta yo. Encendí la luz de mi cuarto y ATENCIÓN, una araña gigante en el cristal de la ventana. Me quedé petrificada y moví a mi novio, que estaba durmiendo en la cama, justo al lado de la ventana. Se despertó medio enfadado por la hora, pero señalé a la ventana y nada más la vió se le abrieron los ojos solos. Dijo ¡Ostia! cogió una camiseta y le dió un latigazo, pero para nuestra sorpresa empezó a volar. Casi me desmayo allí mismo. Resultó ser un mosquito gigante y no una araña, pero imaginaos lo grande que era como para que pareciera una araña de patas largas. Ahora me dan miedo estas nuevas arañas voladoras.

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Solo de ver esta foto ya me está entrando repelús

Miento, posiblemente lo primero a lo que le temí fueron a las analíticas. Siempre he sido más flaquita y más bajita que el resto, me ha costado mucho crecer y esto venía de la mano de muchas analíticas para comprobar que todo iba bien. Y así era, yo estaba sana, pero me costaba más desarrollarme que a los demás. Hoy día ya no es ningún problema, pero no soporto las analíticas. Nunca me han gustado. Las vacunas las tolero, porque casi ni te enteras, pero las analíticas, de verdad, es que no, intento evitarlas lo máximo que puedo.

¿A vosotros no os pasa que váis al médico y os dice; cuándo fue tu último análisis de sangre? Y tu emmm… no lo recuerdo pero no me hagas ninguno. Y te contesta de acuerdo pues te voy a pedir uno. Muero.

Una vez, con 10 años aproximadamente, me deshidraté un poco, nada grave, pero me mandaron beber mucho suero de ese naranja. La cosa empezó bien pero al final le cogí tanto asco que bebía y me daba agonía, por lo que dejé de beber suero, y tampoco bebía casi agua. Los médicos decidieron que me tenían que ingresar. Fui al hospital y me colocaron en el brazo una aguja tremenda, y encima me la dejaron ahí metida no se cuantas horas, recuerdo que no me pusieron gotero, sino que era una especie de jeringa que iba inyectando suero ella sola. Pues yo allí, medio moribunda con la jeringa metida en el brazo, fue la peor experiencia de mi vida. Además no sé por qué pero me entraban ganas de mear a cada minuto, y cada vez que me levantaba de la camilla, sin querer doblaba el brazo y se me clavaba más la aguja, fue horroroso, de verdad. Desde ese día bebí agua como si no hubiera un mañana.

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Ya con 14 años empecé a salir con mis amigas por ahí. En Septiembre son las fiestas de mi pueblo y hacen concierto y tal. Mis amigas y yo fuimos a uno de esos conciertos, pero no me estaba gustando y decidí pasearme por allí yo sola y volver, todas se quedaron y yo me fui. Empecé a pasear por donde había ambiente, hasta que me fui por una calle que no había mucha gente, pero que es por donde yo voy a mi casa normalmente. Entonces me veo que aparece por un cruce un grupo de gitanas y empiezan a seguirme.

Me puse muy nerviosa y ellas empezaron a gritar y describir como iba yo vestida, me pedían que me parara a hablar con ellas, que me girara, yo seguí andando sin parar ni mirarlas, cada vez más rápido. Ellas seguía gritándome y diciendo que si no paraba me iban a hacer daño, así que eché a correr y ellas detrás. No había nadie y saqué las llaves de mi bolso, casi estaba en casa. En mi mente se me pasó por la cabeza seguir corriendo hasta donde había gente y perderme entre el gentío, o intentar abrir la puerta de mi casa, que a veces se atascaba.

Decidí abrir la puerta. No sé qué milagro fue pero la llave entró a la primera y la giré también sin problemas, abrí y cerré corriendo. Las gitanas aporrearon la puerta al llegar y yo me senté al lado, con el corazón en la boca y la respiración a mil por hora, me puse a llorar en silencio hasta que se fueron. Esa noche no volví a salir. Al día siguiente me daba miedo incluso salir a la calle.

Ese fue un trauma muy grande, ahora me da miedo ir sola por la calle, sobretodo cuando son horas en las que no hay mucha gente por la calle, y más aún si es de noche. Si veo u oigo gitanos me pongo a temblar por dentro, sudo mucho y me pongo nerviosa. No he tenido solamente esta experiencia, sino que muchas más han venido después, por lo que este miedo es perpetuo ya para siempre.

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Otro de mis miedos es el futuro. Me da un poco de miedo crecer y todo lo que ello conlleva, tener muchas responsabilidades, ser dueña de mi vida entera, no contar con la ayuda de mis padres, hacerme mayor sin darme cuenta. Está el lado bueno de independencia, novedad, libertad, etc, pero está luego esa parte que te dice que estás convirtiéndote en adulta y que vas a tener que espabilar y sacarte todo por tu cuenta.

Además, la situación de crisis hace que todo sea mucho más difícil. Veréis, cada cosa tiene un tiempo natural en el que hacer las cosas; tiempo de estudiar, tiempo de salir de fiesta, tiempo de noviazgo, de formar una familia, etc. Me aterra no seguir el orden natural, apalancarme, sentir que me quedo atrás y que no consigo lo que se supone que debería conseguir.

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Y por último, me da miedo el cambio climático. Me da miedo que nos estemos yendo a la mierda sin darnos cuenta, la contaminación, la polución, el calor y frío extremos, la desaparición de primavera y otoño, la extinción de especies, la política, las guerras, todo. ¿Por qué no damos el brazo a torcer? ¿Por qué no empezamos a concienciar a la gente de que tenemos que cambiar? ¿Por qué no hacer más bosques, más jardines, más vida? Nos vamos a terminar hundiendo.

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Y hasta aquí mis mayores miedos, ¿compartís alguno? ¿cuales son los vuestros?

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Un comentario en “Mis miedos

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