Tag de autor | Dándome un poco a conocer

Hola preciosxs! Espero que llevéis un mes muy bueno. Os vengo a traer un tag… madre mía que tag. Osea, nada de libros de estos de ooh me casaría con tal libro, ni un libro que te recuerde a las vacaciones en el Kilimanjaro. ¡No! Odio esos tags. Este tag es diferente y lo ha inventado el blog Saimarné. Se trata de una especie de auto-entrevista siendo autor de tus propios escritos. Al final del tag nominaré a tres blogs para que se animen.

Bueno allá van las preguntas que yo he elegido:

¿Con cuántos años empezaste a escribir?

Pues no recuerdo que edad tendría, pero seguramente unos siete u ocho años. Yo era muy pequeña y recuerdo que en aquel momento teníamos en casa un ordenador portátil ladrillo, de esos que incorporan la versión Windows XP, y yo escribía en blocs de notas.  Todo lo que escribía eran historietas que me inventaba y los personajes eran mis propios juguetes.

La siguiente fase fue con 12 años me parece, yo tenía una cuenta en una página web de imprimir dibujos para colorear (Yodibujo) donde había una especie de blog para escribir tus cosas y yo tenía una novela de estas de “Tu y Fulanito”, escritas en segunda persona (no preguntéis, me avergüenzo de esta etapa de mi vida) pero gracias a eso fui perfeccionando en la escritura y me gané muchísimos seguidores, fui muy famosa en esa página y me leían miles de personas, no os miento. Debería haber iniciado entonces mi blog, aunque ahora daría vergüenza ajena. Gracias yodibujo por borrar las cuentas inactivas durante mil quinientos años.

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Dear Diary.

Querido diario:

Hoy no he podido dejar de pensar en la muerte. La vida se basa en eso, porque si no hubiera un fin, si no hubiera muerte, la vida no sería vida. Todas estas reflexiones me venían a la cabeza mientras Rock-y correteaba de un lado a otro persiguiendo mariposas. En esta época del año había muchas y Rock-y las cazaba y se las comía. Adiós a otra vida más. Muerte, destrucción, final. Ni Rock-y ni las mariposas eran conscientes de ello. ¿O tal vez sí? La ciencia no ha avanzado lo suficiente para saber qué piensan los animales, si es que piensan algo.

Sentada bajo el gran roble del campo, que me cobijaba con su tupida sombra de los dorados rayos del atardecer me di cuenta de que el un paisaje precioso, lástima que no tuviera a mano mi cámara de fotos, o mi bloc de dibujo. Rock-y por otro lado se refrescaba chapoteando en el río. ¡Cuánto se divertía él solo correteando, jugando y descubriendo!

En verdad era un buen perro, lo quería mucho, pero se portaba mal. Su comportamiento era tan malo que me obligan a sacrificarlo, y no hablo de que yo quisiera hacerlo, sino que por ley estaba obligada. Han sido muchas denuncias recibidas de otros dueños de perros, víctimas de los ataques de Rock-y, tan cruel y despiadado que ha lesionado a más de 10 perros del pueblo, por no mencionar que los gatos salvajes que había se han extinguido, porque ha terminado con todos ellos.

Tengo que dejar escrito como lo hice, porque todavía me siento mal por ello. Rock-y solo tenía 1 año. ¿Era mi culpa? Podría haberlo llevado a un adiestrador pero tampoco me importaban mucho los gatos del vecindario. Ahora ya es demasiado tarde.

Nunca se me borrará de la memoria la forma en que lo maté. Rápido. Sin capacidad de reacción. No quería sedarlo, ni inyectarle veneno en las venas.

Y allí estaba Rock-y. Saltando y correteando, feliz, matando mariposas. Entonces paró a unos escasos metros de distancia para rascarse la oreja. Era el momento. Saqué mi pistola Glock y apunté directamente a la cabeza. Me temblaban un poco las manos, a pesar de ser policía, disparar siempre me ponía nerviosa. Puse el dedo en el gatillo, apunté y disparé con los ojos cerrados. Solo escuché el fuerte sonido del disparo, el aleteo de los pájaros abandonando el roble y el quejido de mi perro. Cuando abrí los ojos solo se veía el campo, el río, y las mariposas. El cuerpo de Rock-y se había desplomado y lo tapaban las hierbas. Me levanté y me acerqué a él. Me maravillé por un momento de mi puntería.

— Bueno —pensé. — Ya está. Un perro menos en el mundo. Tampoco ha sido para tanto.

Enterré su cuerpo en el mismo sitio en el que lo maté, en medio del campo, junto al río. De vuelta a casa, pensando todavía en la muerte, pasé por la perrera de mi prima Lina y le pedí otro perro. Esta vez iba a ser el definitivo. Me entregó un precioso Border Collie y lo llamé Rock-z, esta vez lo adiestraría bien, no como a los 26 anteriores.

Mi mayor preocupación ahora es la siguiente: Si fracaso con Rock-z, ¿qué nombre debería ponerle al siguiente perro?

Este relato lo he hecho pensando en una protagonista con un desequilibrio mental, y no estoy a favor de la violencia contra los animales, sólo quería dejarlo claro.

Entre tonos de gris

Quiero hablaros de uno de los libros más bonitos que he leído. Siempre ha gustado leer género histórico, en concreto sobre los exterminios y el nazismo, pero este libro me ha abierto los ojos a otro tipo de exterminio, el de la unión soviética en 1939 hacia Lituania, Letonia y Estonia. Me encanta este subgénero de libros basados en el contexto de la segunda guerra mundial. Otro libro precioso que trata de la explotación de libros, esta vez en américa, es el tren de los huérfanos, os dejo por aquí la reseña por si os interesa. Son parecidos en algunos sentidos.

Aunque sea un libro histórico no es pesado para nada, tiene una narración exquisita y me encanta que haga saltos de tiempo entre el pasado y el presente, siempre conectados a través de un objeto o una palabra, en mi mente los flashbacks eran como en las películas.

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“Considero que esta novela es la mejor de mis películas, porque la vas a rodar tú a través de su lectura”

La isla de Alice es una novela escrita por el director de cine Daniel Sánchez Arévalo. No he visto ninguna película suya pero entre ellas las más conocidas son La gran familia española (2013) y Azul Oscuro casi Negro (2006).

«Considero que esta novela es la mejor de mis películas, porque la vas a rodar tú a través de su lectura.» Daniel Sánchez Arévalo

Me llamo Kvothe, que se pronuncia ‘cuouz_. Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona. He tenido más nombres de los que nadie merece. Los Adem me llaman Maedre.

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[52 Retos] 9. El desván

9. Escribe un relato que integre las palabras ‘luz’ y ‘cuadro’ como elementos relevantes del argumento

Y allí estaba yo, sentada delante de la mesa de arquitecto que me servía para dibujar mis bocetos antes de crear maravillas sobre el lienzo. Pero hoy mi folio estaba vacío, de la misma forma que lo había estado el resto de días que precedían a este. Desde que nos habíamos mudado no conseguía encontrar la inspiración. ¿Sería la casa? No, era este cuarto. En realidad, no es que fuera un cuarto malo, había elegido la mejor estancia de toda la casa, un desván increíblemente luminoso con un ventanal gigante en la pared este que llegaba del techo al suelo y que daba a la playa. La luz era magnífica, podría decir perfecta, y eso que no me gusta emplear esa palabra porque nada, nada, es perfecto. Aquella habitación fue la que hizo que me decidiera por esta casa. Había instalado todo mi equipo, un montón de armarios donde guardar pinturas, un caballete justo frente al ventanal, la mesa de arquitecto ya heredada de mi padre y un baúl lleno de dibujos fallidos pero inspiradores para posibles futuros cuadros.

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Top 10 libros que leer antes de morir

(Esta es una actividad de la iniciativa granitos de arena)

Esta lista debería ser de 10 libros que he leído y que os recomiendo, pero no he encontrado 10 que verdaderamente estén en lo más alto de mi estantería y que verdaderamente recomiende al 100% como libros imprescindibles para leer antes de la muerte. Por tanto os traigo 6 que de verdad os recomiendo, y otros 4 que todavía no he leído pero que por la pinta que tienen, por lo que he visto y por lo que he oído, tienen posibilidades de llegar al top junto con los otros 6.

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