¡No puedo estar más nerviosa!

Hola chicos, no sabéis lo mal que me sabe no traeros nada de valor al blog pero por estas fechas todos tenemos demasiadas cosas en la cabeza, sé que no me lo tenéis en cuenta.

La verdad es que estoy escribiendo este post para desahogarme. No paro de darle vueltas a mi cabeza y es que mañana me toca defender el TFG frente a un tribunal. Yo no soy de las personas que se atacan por cualquier cosa, de hecho cuando tengo examenes duermo de lo lindo y no me pongo nada nerviosa (bueno miento, solo ese momento en el que te sientas y se ponen a repartir folios y hasta que no ves el examen no respiras), pero quitando eso no me pongo nerviosa, os lo juro.

No me sucede lo mismo a la hora de exponer, ya puede ser un trabajo normalito de clase que el dia anterior no duermo una m*rda y me tiro todo el dia pensando en la exposición. Imagináos con el TFG. Y no hay motivos para estar nerviosa porque me he creado un discurso propio y se que es lo que tengo que decir y cuando lo tengo que decir, pero chica, tengo una tontería encima que no se.

Intento mentalizarme diciendo “Carla, si tu lo que quieres es exponerlo, total son 10 minutos y además no te van a prestar atención, seguro que estan pensando en lo que van a comer hoy“. Además tampoco la exposición vale demasiado, son 2 puntos del total del TFG aunque yo pienso que el tribunal ni si quiera se leerá el trabajo y basará la nota entera en la exposición y luego mirandose por encima la estructura del trabajo y la forma de redacción. Así que…

Yo soy consciente que es normal estar nerviosa, a todo el mundo le pasa, solo necesitaba contároslo, y cuando pase el mal trago podré respirar y empezarán mis vacaciones de verdad. Voy a tener una carrera, no me lo creo. 4 años que se me han pasado volando de lo que he disfrutado. Así que mi mentalidad va a ser: disfruta, que es el último trabajo de la carrera, empápate bien de lo que digas y aprovecha esta última oportunidad porque ya se acaba. Vívelo.

 

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Operación vuelta a casa [2 parte]

Bienvenidos de nuevo, hoy continúo con la limpieza de mi cuarto para poder cambiarla y renovarla de forma low cost. Como habéis visto en la 1a parte, la parte más tocha ha sido la limpieza de armario. Tiré muchísimas cosas, me sorprendió y me sentí muy orgullosa. No sabéis la satisfacción que da quedarte con aquellas cosas que realmente quieres y no necesitas más.

En esta 2a parte vengo a contaros qué he hecho más allá del armario: estanterías, cajones, mesas y demás.

Papelería

Pensaba que esto no me llevaría mucho tiempo pero sí, tenía un montón de cosas inservibles que he ido guardando por si algún día las necesitaba, día que nunca llegó. Pero claro yo me guardaba las cosas según mis intereses del momento que no son los mismos que en la actualidad y esto ha provocado que tenga mucha paja en mi zona de papelería.

Siempre me ha gustado todo lo relacionado con la imprenta y tenía bolis, lápices, acuarelas, rotuladores, pinceles, temperas, folios de colores, cartulinas, papeles de todo tipo, libretas, carpetas, fundas, archivadores… He tirado todo aquello que estaba roto pero lo demás, como soy una loca de estas cosas y al final termino usándolas todas, lo he guardado sin que ocupe mucho espacio.

He tenido que ir probando boli a boli, rotulador a rotulador, si funcionaban o no, y muchos estaban ya secos por lo viejos que son, así como las temperas, que las he abierto para ver si también estaban secas o se pueden seguir usando. Tenía miles de recortes inútiles, papelitos pequeños que te sobran y guardas porque… bueno quien sabe por qué. Tenía miles de clips sueltos, chinchetas, grapas y minas de portaminas, que ya he agrupado y tienen su lugar específico. La verdad que la zona de papelería y manualidades se ha quedado increíblemente bien con todas las cosas basura que he tirado, dejando solo lo que realmente pueda necesitar en mi dia a dia: folios, tijeras, bolis y rotuladores, pegamento, celo, chinchetas, clips y blocs de notas.

He tirado también todos los cuadernillos de apuntes de la carrera que no voy a usar en la vida, trabajos impresos, lecturas impresas, etc. Realmente mis apuntes de clase, los que uso para estudiar, me los imprimo para estudiar, y cuando terminan su vida útil los guardo en un archivador gigante porque eso si que lo quiero tener. Las cosas de la carrera más complementarias, como memorias, lecturas y trabajos poco importantes, las he tirado todas.

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Operación vuelta a casa [1 parte]

¡Bonjour chicos! Este mayo está siendo un mes tan intenso, no os hacéis una idea de todas las cosas que están cambiando en mi vida. Y una parte muy importante la mudanza que estoy haciendo de nuevo a casa de mis padres.

Como ya sabéis, este año he estado en un piso de estudiantes, pero el contrato se termina en junio y antes de empezar a traer cosas he decidido poner a punto mi cuarto en casa de mis padres para solo tener que empaquetar y recolocarlo todo luego. Esto implica una limpieza a lo grande porque (1) mis padres han estado usando este año mi cuarto como trastero y (2) mi cuarto se ha quedado desactualizado y quiero hacer un cambio de estilo low cost.

Limpieza de armario

La limpieza ya ha empezado y lo que más ganas tenía de coger era el armario. No sabéis, de verdad no os podéis ni imaginar, la cantidad de ropa que he acumulado todo este tiempo. Además mi madre tiene el inmenso problema de no querer tirar nunca nada y cada vez que hago limpieza se enfada conmigo porque “esa camisa te la has comprado este año“, “no se para que tiras eso con lo bien que te queda ese color“, “si tiras eso no se con que te vas a poner lo otro“, “ay que lástimaaa…..“, en fin mil comentarios de todas las combinaciones posibles. He decidido que esta vez no me va a condicionar y voy a quedarme solo con aquello que realmente me vaya a poner.

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¿Verdad que no parece que haya muchas? Pues la había. Y esto es solo en casa de mis padres, mas a parte las prendas que tengo en casa mi novio y en mi piso.

Me he dado cuenta de que tenía como:

  • 4 o 5 pijamas de invierno cuando realmente solo necesito como máximo 3 y ya creo que son demasiados con 2 estaría bien.
  • Un montón de piezas de pijamas de verano cuando realmente en verano siempre llevo una camiseta de manga corta y unas bragas, he tirado todas esas prendas de pijama.
  • ¡7 pares de leotardos iguales! Pero madre mía si solo uso leotardos unas 2 o 3 veces en todo el año, para que 7, con unos me apaño de sobra. Dios mío. Mi madre es una loca, todo eso me lo ha comprado ella os lo juro.
  • De grabas, sujetadores y calcetines tengo como un arsenal gigantesco, he tirado de bragas… madre del amor hermoso. Y sujetadores también, en realidad solo uso 3 que voy alternando, uno marron, uno negro y uno blanco, para qué quiero más, y además de colorines y con corazones y cosas de estas que al final se terminan transparentando. Fatal chicos, que horror. Bragas también, me he quedado con unas cuantas así bonitas que me gustan, otro montoncito de bragas beis para cuando se te transparentan o lo que sea y otro de bragas negras para cuando estoy con la regla por si me mancho o algo así. El resto para tirar. Tampoco me cambio de bragas 6 veces al día ¡¿estamos locos?!
  • Por no hablar de camisetas interiores, que eso lo usaba con 5 años pero YA NO, y tenía sin exagerar como unas 20. ¡Si es que tengo para pasar casi un mes entero sin lavarme las camisetas interiores! Se fueron todas a la basura.
  • Muchos pantalones los he donado porque yo uso una talla 36 pero mi madre se empeña en comprarme pantalones por su cuenta de talla 38. Resultado: no me los pongo nunca y terminan ahí en el olvido porque es que no me quedan bien, no es mi talla, y son bonitos pero es que no son mi talla, ¿tan difícil es de entender? pues para mi madre sí. No sé. Además siempre uso los mismos vaqueros, dos azules, unos grises y unos negros, más un par de mallas negras, todo esto de invierno claro.
  • Tenía sudaderas también muy chulas, que me quedan bien, y que llevo usando casi toda la vida porque ya os digo que no soy de crecer rápido y me las he podido poner hasta ahora, pero ahora o me van muy justas o las tengo echas una pena por el uso. Las he tirado todas. Esto ha sido una limpieza tremenda.

Aquí tenéis las bolsas de basura que he sacado y lo que finalmente se ha quedado en mi armario, lo del armario es todo de verano, la ropa de invierno aproveché para meterla en cajas y guardarlas hasta el año que viene.

Con los zapatos he hecho lo mismo, aunque de zapatos si que he tirado casi todos porque al final solo me pongo 2 tipos de deportivas diferentes y dos tipos de botas, el resto nunca lo uso y suele ser porque me gustan menos o simplemente no me gustan. Incluso había unas deportivas que tengo desde los 13 años y estaban ya peladas y reventadas. Además tenía incluso botas que mi madre no quería y me endosaba porque le daba pena tirarlas. Chica si no las quieres tiralas pero no me dejes a mí el marrón. Madres. ¿La vuestra es así de loca también? No sé ya que hacer con la mía, tiene un problema. 

Y finalmente también hice limpieza de mi cajón de joyas, todos los anillos negros, pendientes, pulseras, collares… Había cosas que no me he puesto en la vida pero como te las regalan pues te las guardas, otras que me ponía mucho y al ser chatarra se vuelve fea, otras que estaban ya rotas, otras… y así. De aquí creo yo que me he quedado con 4 cosas. Había también joyería de esta que te compra gente especial pero que no te vas a poner más y solo te sirve de recuerdo, pero realmente estorba y no sabes que hacer con ello.

La solución ha sido hacer una “caja de los recuerdos” donde estoy metiendo todo lo que me encuentro que no quiero tener en mi habitación pero si que quiero tener, ¿me explico? me da pena tirarlo porque han significado algo importante por ejemplo algunos de los peluches pequeños que mas me gustaban, recuerdos de viajes, fotografías viejas que tenía por ahí por mi cuarto, pulseras, monedas de países, piedras o conchas de la playa, dibujos que hice cuando era pequeña, etc. Todo esto lo guardaré en una cajita y lo mandaré al trastero para poder recuperarlo o verlo cuando me de la gana, pero en mi cuarto es que realmente no tienen una función ni un sitio y molestan más que otra cosa.

Y hasta aquí la limpieza de la primera parte. Con esto solo tengo hecho el armario, todavía me quedan las estanterías, los cajones de la mesa y la mesita. Parece que nunca voy a terminar, pero bueno, poco a poco. La depresión que me va a entrar cuando empiece la verdadera mudanza y me traiga toda la mierda del piso a mi casa, ahora que lo estaba dejando aseadito…

Notas:

1. Comprar o fabricar una caja de madera grandota para decorarla y convertirla en una “caja de los recuerdos” en condiciones, y poder tirar la caja cutre de zapatos de ahora que es más temporal que otra cosa.

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2. Hacer un “estudio de mercado” por internet y hacerme una lista de ropa tanto de verano como de invierno que realmente necesito para llenar los huecos de mi armario. La idea es tener un armario cápsula, más minimalista, y no lleno de ropa al tuntún sin pensar.

3. Tengo que averiguar la forma de crear un espacio para mis joyas y no tenerlas todas ahí enredadas en un mismo cajón. Veremos como lo hago.

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10 películas recomendadas de Netflix

No sé si os pasa pero cada vez que abro Netflix para ponerme alguna película chula acabo haciendo tanto zapping que me aburro y me quedo dormida. Las plataformas de Netflix y HBO tienen muchas películas y series de relleno, aunque las haya muy buenas, míticas y novedades. Hoy os traigo 10 recomendaciones de películas que os recomiendo y que posiblemente no hayáis visto.

He intentado ser variada y os lo he dividido por géneros para que haya un poco de todo. Algunas de las siguientes películas son peliculones, otras son más bien para pasar el rato, pero no son para nada malas así que os animo a que las veáis y dejéis un comentario con vuestras recomendaciones.

Este post es una propuesta de la iniciativa granitos de arena.

Basadas en hechos reales

Avicii True Stories: Ahora con el gran escándalo de la muerte de Avicii todos ponen su música al máximo volumen. He de reconocer que nunca he sido la mayor fan de Avicii pero si que me gustaban sus canciones como a cualquiera. Como pasa con todos los famosos, hasta que no mueren no te das cuenta de lo valiosos que eran y las cosas tan tremendas que hacían. Este documental se rodó en 2016, con la retirada de Avicii.

El documental es una especie de autobiografia en la que él mismo explica su carrera, como empezó, quien le ayudó, que le pasó. Ya desde el principio tuvo problemas de pancreatitis, enfermedad que terminó matándolo. En este film se revela la lucha constante con la pancreatitis, el estrés que sufría antes de sus actuaciones, el estilo de vida que llevaba y sobretodo, nos enseña a Tim, un chaval antisocial muy diferente del que todo el mundo conoce como Avicii. Recomendadísima.

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Coach Carter: Otra película basada en hechos reales, pero esta vez filmada como película, es la historia de Ken Carter, un entrenador de baloncesto encarnado en la figura de Samuel L. Jackson. Ken fue un entrenador que se hizo cargo del equipo de baloncesto del instituto Richmon y lo convirtió en un equipazo ganador de torneos. La historia es una pasada porque este instituto es bastante marginal, está lleno de negros que creen que su vida está destinada al tráfico de drogas.

Es una película que mezcla la denuncia social con el deporte. Ken Carter usará métodos muy estrictos, rozando lo militar, para entrenar a sus jugadores. Los chavales no tienen respeto por nadie y mucho menos por un entrenador que se presenta a los entrenamientos vestido con traje y los obliga a estudiar asignaturas que no tienen nada que ver con el baloncesto. Con el tiempo irán uniendo lazos muy fuertes entre ellos.

Food Choices: Este en realidad es un documental que ya os traje con mi neura de “pasar a una mejor vida” en el sentido de comer mejor, ser mejor persona, respetar el medio ambiente, apostar por un planeta sostenible y todo este tema del que estoy informándome y nutriéndome. No hay un trailer oficial en español, así que os dejo este fragmento en inglés. Vale mucho la pena verlo porque aunque tu no tengas pensado cambiar tu forma de vida ni nada, aparecen muchas cosas que se nos han ocultado y yo creo que por lo menos deberíamos vivir siendo conscientes de que estamos haciendo algo mal. La mayoría de personas no tienen ni idea de lo que está pasando en la actualidad.

Os dejo la entrada que publiqué sobre este documental: Mi nueva vida: Food Choices.

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Series que ver antes de morir | 13 reasons why T2

No me puedo creer que esté escribiendo esta entrada. Hace como mil quinientos años que no os hablo de ninguna serie porque la verdad es que son entradas muy pesadas para mí, con mucho trabajo tanto de pensar lo que os quiero transmitir como de buscar fotografías e intentar no spoilearos gratuitamente.

Como sabréis ha salido ya la nueva temporada de Por Trece Razones, de cuya serie os hablé aquí. Como me gustó tanto y me enganchó tanto dije bueno, por qué no. DIOS. Casi creo que me ha gustado más esta temporada que la anterior.

La verdad es que tenía pocas expectativas en ella porque la primera temporada nos habla del suicidio de Hannah Baker, de las cintas que deja y cada capítulo es una de esas cintas. Bien. Ya sabemos lo que le ha pasado, ya sabemos su verdad, ¿qué más pueden hacer? Pues lo que no me esperaba desde luego:

Esta temporada nos habla cada capítulo de un personaje, exactamente que en la temporada anterior, y esta persona protagonista se encarga de contar su verdad. Puede que Hannah no dijera la verdad, o puede que el narrador de cada capitulo sea el que mienta, y es algo que me ha llevado al límite de la locura. Bueno, a mí y a Clay.

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El dilema de terminar la carrera

Aquí estoy de nuevo para desahogarme con vosotros. Esta vez sobre mis estudios y las dificultades reales de encontrar trabajo, qué hacer después de la carrera y que cosas tienes que tener para hacerlo porque no es apuntarte a un master y fin, sin muchos requisitos los que te piden.

Este es mi cuarto año en la universidad y, si todo sale bien, terminaré en Junio. Definitivamente, estaré graduada. No sabéis las ganas que tengo porque la carrera me ha terminad quemando mucho.

La cosa está en qué hacer después. Mi grado no es que sea el que más salidas tenga precisamente, en historia del arte puedes optar por tres cosas:

  1. Vía cultural: meterte en museos, salas de exposiciones, turismo cultural como rutas guiadas y estas cosas dentro de empresas sobre turismo.
  2. Vía educativa: ser profesor de secundaria y bachiller lo cual se traduce en ser progfesor de historia y geografia (nada que ver con historia del arte genial) o profesor de universidad especializándote en algún campo de la historia del arte.
  3. Mandar 4 años de carrera y 8.000 euros a la mierda y estudiar otra cosa que no tenga nada que ver.

Obviamente la opción 3 está descartada porque yo he estudiado algo que me gusta y mi intención es terminar trabajando de ello. La opción 1 la veo muy complicada porque para trabajar en un museo público tienes que opositar y solo salen plazas cuando alguien muere o se jubila, no se cual de las dos es más difícil en estos tiempos que corren. Y si tu idea es irte a un museo privado, primero tienes que hacer el master y después tener suerte de que de nuevo alguien muera o se jubile.

Así que solo me queda la opción 2, meterme en educación, lo cual nos deja dos caminos el de secundario o el de universidad. Creo que ser profesor de universidad es muy chulo pero realmente es muy difícil y últimamente hay muchas huelgas de becarios porque por lo visto tienes que hacer el master, especializarte, hacer un doctorado y luego una tesis, y tampoco así te garantizan un puesto en la universidad, por no decir que te pagan una miseria. Es más factible optar al a bolsa de trabajo de los institutos, que está super llena, y que tienes primero que hacer el máster y luego opositar.

Como véis todas las opciones tienen una pega, pero sabiéndo esto de antemano he tomado una decisión. Cualquiera es válida y lo importante es saber a que te vas a enfrentar, tomar la decisión correspondiente y apechugar con lo que eliges, tampoco es cuestión de ir cambiando cada 2×3.

Bien. Ya se que quiero hacer el máster de educación, lo siguiente fue averiguar que me piden para entrar en él y entre los requisitos estaba el dichoso B1 de inglés. Es un nivel bajo, es el que tienes al salir de bachillerato (se supone) pero como no tengo el título me tengo que presentar a examen, lo cual no es nada facil porque llevo 4 años sin tocar un libro de inglés y no me puedo presentar así a probar suerte. La idea fue hacer un intensivo en verano para sacármelo y apuntarme al master en segunda convocatoria, pero luego me enteré que para sacarte el máster (una vez lo has terminado) necesitas el C1 de Valenciano, y obviamente no voy a poder sacármelo durante el curso con prácticas y TFM de por medio.

Lo del intensivo se derrumbó. Lo mejor iba a ser hacer un año sabático y dedicarlo a hacer idiomas: inglés, valenciano y si se podía otro más, ya que estaba pues aprovechaba ese año. Estuve mirando academias en mi pueblo, que es donde viviré el año que viene, y solo hay una que dan varios idiomas a parte de inglés. Y a esa que me fuí. Pero como siempre en esta vida me tienen que dar de lao y me dijeron que precisamente este año que viene se iban a centrar solo en ingles. Decepción. Pero por qué me pasan estas cosas.

Vosotros diréis bueno no pasa nada exagerada, te vas al pueblo de al lado a otra academia, que ya ves tú. Bueno pues no, por varios motivos:

  • Para irme al pueblo de al lado tengo que coger el tren, el cual me pilla lejos de casa, vale dinero (y este dinero lo quiero invertir en los propios cursos no en transporte) y además en los pueblos de al lado están muy mal ubicadas las paradas del tren por lo que tienes que coger un autobus para ir de la estación al propio pueblo.
  • Otra opción es ir en coche, pero en mi casa solo tenemos uno y lo usa mi padre para irse a trabajar, y obviamente no me van a comprar uno para irme a clase dos horas a la semana.
  • La idea de hacerme un año sabático en mi pueblo era no moverme de él, estar en mi casa, tranquila, sin desplazarme y mucho menos en tren (llevo 4 años yendo y viniendo todos los dias a clase, levantandome a las 6 para coger el tren y luego el metro, y estoy como muy harta de hacer eso, me niego.)

Así que nada, no sé como me lo arreglaré, pero vaya putada. Yo con toda la ilusión aquí planeando mi año sabático. Ahora mismo estoy mirando FP así que pueda complementar con mi carrera y que hagan en mi pueblo, o cursos por ejemplo lenguaje de signos o yo que sé clases de pintura, lo que sea. La cuestión es que quiero estar entretenida para no aburrirme y pensar en que desperdicio mi año sabático tocándome toda la flor. 

También he barajado otras opciones como irme al extranjero a una granja ecológica ahí a ver que pasa, pero yo que se, lo veo ya demasiado locura y yo de verdad os digo que necesito un año de tranquilidad en mi casa. Buf, estoy que no se que hacer con mi vida.

Cuando todo se pone en contra

¡Bienvenidos! Hace como tres semanas o así que no he escrito nada, y no por falta de motivación o de ideas, sino por falta de ganas y de tiempo. Os vengo a contar hoy qué está pasando en mi vida ahora mismo.

He escrito, borrado y reescrito este post como 3 o 4 veces porque pienso que os voy a aburrir con mi vida y porque los temas que quiero tratar son un poco densos, así que he decidido partirlos y hablaros cada día de una cosa diferente, aunque me quede un post algo corto.

Hoy vengo a hablaros de mi relación.

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Cinco comidas que he incorporado a mi nueva vida

¿Sirven de algo todos estos libros que voy leyendo sobre ser un poco más consciente de mi alimentación? Pues la respuesta es un si como una casa. De hecho cada vez como menos basura y cuando como algo procesado me siento mal conmigo misma e intento muchas veces irme por el lado más sano, picar entre horas algo como pan o una pieza de fruta.

Ya he descubierto lo que soy ¡ALELUYA! La palabra no es vegana, no es vegetariana, ni pesquetariana ni nada de eso. Yo me defino como #RealFooder, son aquellas personas que comen comida “real”, nada procesado, incluyendo carne y pescado (aunque en menor medida), y basando su alimentación sobretodo en frutas, verduras y granos.

Dicho esto, os vengo a enseñar cinco comidas que he aprendido de un tiempo p’acá y que todas las semanas incorporo en mi menú semanal. Son recetas SUPER SENCILLAS de hacer, sanas, reales y que os van a gustar. No es nada del otro mundo, pero son pequeñas cosas que antes no hacía o no comía y que ahora han supuesto un punto de inflexión.

1. Arroz chino

A parte de la paella que cae todos los sábados, antes solía hacerme arroz a la cubana, ya sabéis, arroz blanco con tomate frito, huevo y salchichas. Las salchichas son un ingrediente del que no se puede decir nada bueno y del tomate frito vamos, eso es mas azúcar que otra cosa.

Todavía no sé como perfeccionar esta receta, podría comprar salchichas veganas y tomate natural y triturarlo yo, pero de momento no hecho de menos el arroz a la cubana porque lo he sustituido por arroz chino. Ahora me hago arroz integral con tortilla, guisantes, zanahoria y cebolla. Las verduras las voy cambiando según lo que tenga en la nevera, y lo aderezo todo con un poco de soja, que de momento estoy probándola también porque es la primera vez en mi vida que me compro esto para las comidas.

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Arroz blanco con tortilla y atun. Este no llevaba soja ni verduritas todavía, fue el primero.

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